Mostrando entradas con la etiqueta "Besos" "Zenet" "Regla María Gómez Tejada". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta "Besos" "Zenet" "Regla María Gómez Tejada". Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de marzo de 2012

Piensa en tu último beso ¿A quién se lo diste? ¿Qué sensaciones te provocó?


Apasionada de la comunicación, hoy, mi reflexión tiene mucho que ver con ella y con el lenguaje universal que todos entendemos, hablemos el idioma que hablemos: el beso. Cómo me gusta besar y cuánto somos capaces de transmitir con uno de esos. 

Últimamente me gusta mucho besarle la sien a mi madre, ella está un poco delicada de salud y aún así quiere mostrar una fortaleza de realidad frágil.  Es un instinto extraño el que me provoca, el de la protección, sumada a un amor ilimitado, igual que el que siento por mi padre, a quien suelo sorprender por la espalda y rodearle con mis brazos para besarle. Cuánto les quiero. A mi hermano también, el otro día estábamos charlando de algo que nos traemos entre manos y sin saber por qué le besé su brazo suavecito. Cosas de metrosexuales depilados...

Y hablando de familia, ¿qué decir de Noa? Pues sí, también le doy besos. Y no me da asco. Sé que puede ser algo raro para la gente más escrupulosa, pero estoy segura de que transmite menos microbios que un beso en la boca entre dos enamorados, que comparten 42 millones de microbios cada uno. A Noa le beso la frente, y cuando quiero decirle de algún modo que es el ser más especial de mi mundo, aunque sea un perro, le beso el hueco que le queda entre la frente y su nariz chata mientras le agarro suave su pechito blanco, me encanta.

A mis amigas y amigos, también me gusta besarles y a ser posible sumar un abrazo. A Carmen por ejemplo, la última vez que la vi intenté regalarle un poco de fuerza que sé que necesita. Con mi prima Rocío siempre siento que estoy en deuda por todo lo que me quiere y sus continuas demostraciones. Tanto ella como su marido están siempre a mi lado. Un beso no es suficiente para tanto agradecimiento. ¿Cómo decir entonces gracias?

También hay besos que no me gustan, los de protocolo. No entiendo eso de verte por la tarde, irme a casa, arreglarme, volver a verte unas horas después y tenerte que dar dos besos…llamadme exclusivista, pero a mí no me dicen nada esos besos, así que en raras ocasiones los doy, lo que me suele provocar situaciones raras. Siento si soy mal educada.

Hay algunos besos que hasta duelen, los que nunca diste o no te dieron cuando era lo que más deseabas. Los labios no llegan a rozarse, aún así marcan.

Pero ¿cuáles son los besos que más nos gustan? No hace falta ni que lo diga. Dulces, lentos, espontáneos, rápidos, apasionados….ese es otro tipo de demostración de amor, en la que, junto con una mirada, se dicen muchas cosas sin mediar palabra. Confieso que los echo mucho de menos.

Y digo yo ¿por qué a veces no se le da importancia a esta forma de comunicarse tan primaria? No lo sé, sólo sé que si das uno, sea de la naturaleza que sea, siéntelo y vívelo. Esta sociedad tan de pena en la que nos ha tocado vivir, los infravalora demasiado. Somos demasiado mediocres, evitémoslo.

Por último. Piensa en tu último beso ¿A quién se lo diste? ¿Qué sensaciones te provocó? Quiero que lo compartas conmigo. Espero tu respuesta.

Regla María Gómez Tejada