jueves, 5 de septiembre de 2013

La vida, la muerte, lo absurdo

Es absurdo que te pida que saques tus armas para luchar si sé que esta guerra está perdida.

Igual de absurdo que buscar reglarate paz a través de un abrazo si veo el pánico en tu mirada.

Yo quería corresponder aquella ocasión absurda en la que yo sentí miedo de niña la primera vez que vi un conflicto en las noticias y me tranquilizaste con la versión para niños y fantaseando con entrar en los supermercados para coger lo que quisiera si la guerra llegaba a  España.

Qué absurdo es contar todo esto. Qué dolorosos pueden llegar a ser los recuerdos de una infancia feliz.

Y ahora ya no eres dueña de tu destino, no hay horizonte, sólo cáncer. Para esto no tengo una versión positiva que mejore la realidad que ni siquiera sabes. No existe.

Sería más fácil si tuviésemos fecha de caducidad como los yogures, para estar preparados llegado el momento. La muerte nos asusta para arrancarnos nuestra versión más cobardica.

Vida, eres absurda y no me apetece entenderte hoy (ni nunca). Voy a vivirte mejor

miércoles, 10 de julio de 2013

¿Crees en la magia?

Mi padre pone todos los años una hucha para ahorrar y comprar los regalos de Navidad de Lola. Recuerdo que un año, cuando apenas tenía cuatro, le contamos que los Reyes Magos se habían pasado a recoger el dinero y que nos tuvieron que despertar para que le ayudásemos a abrir la lata.

Sus ojos se hicieron grandes, más aún detrás de sus gafitas rosas, su respiración profunda y su sonrisa gigante. Su inocencia dijo: ¡Pero si los reyes tienen magia! Y mi padre contestó ¡Pero no tienen abridor! Todos reímos. Mucho.

Lo que hoy quiero contarte es que la magia es real y no va en una chistera. La magia no te la deja Baltasar envuelta en papel de regalo; va unida a momentos cotidianos llenos de ilusión, de sonrisas, de complicidad, de actitud y sobre todo de ser conscientes de que hay que crearla y que es muy sencillo.


Lleva tu mano a su mejilla, cierra los ojos y dale un beso. Luego mírale, sonríe y abrázale centrándote en lo que estás haciendo. Se dicen muchas cosas sin mediar palabra. Y alrededor de todo eso comprobarás que funciona. La magia existe. 

Regla María Gómez Tejada

martes, 4 de junio de 2013

La vida es dulce...para quien tiene azúcar


Llego. Apago el motor y dejo el contacto con la música puesta. Busco su número en la agenda y le doy una perdida.

Como cada semana le veo venir a lo lejos del pasillo de barrio de extrarradio. Paso lento, sin destino, hombros derrotados y mirada al suelo.

Le doy un abrazo y dos besos. El contacto físico es una inyección para combatir la situación. Quiero saber cómo está. Me cuenta que lleva toda la tarde jugando al videojuego. Los días pasan sin más.

Es el momento de sacar las bolsas de alimentos del coche, que coge con cierta vergüenza. Me da las gracias y me dice que me quiere. Se va. Ahora se hace pequeño.

- ¡Titi! (le grito)
- Se vuelve y me mira)
- ¡La vida es dulce!
 Para quien tiene azúcar (me dice)

Entonces prefiero no contestar. Se me acumulan sentimientos contradictorios. Por un lado debilidad por la cara humana de esta crisis monstruosa. Por el otro mi instinto de lucha por el cambio ¿Y si invirtiera su tiempo en vivir su vida y no la de Tom Rider y sortear sus obstáculos y no los de la ficción? Tal vez encontraría su camino.  ¿Soy cruel si pienso así?

Para la próxima voy a llevar una caña. Quizás enseñarle a pescar es mejor opción que la compasión.

jueves, 21 de marzo de 2013

Penúltimo pensamiento del día. Adorando lo cotidiano

Ganas de comenzar la mañana, desayuno con risas, demostraciones de compañerismo, almorzar espaguetis y croquetas caseras de mi madre respondiendo a sus preguntas indiscretas, querer mucho a mi prima, un whatsappito de mi hermano, decir te quiero, Noa durmiendo siesta con un trozo de lengua fuera, vocabulario surfero y acortar las distancias contigo. Momentos y no cosas que se lleva este día que casi acaba ya. 
Porque lo que cuentan son los instantes, así que cada día soy feliz muchas veces. 
Regla María Gómez Tejada

lunes, 17 de diciembre de 2012

A seguir nadando


Y del ¿amor? Se pasó al odio pero ella no sabía que sólo le dolería un rato porque en su interior albergaba sólo sumas. En las cuentas, las restas nunca le habían interesado.

Ese odio al final lastima a quien lo padece pero quizás nunca aprenderá, aunque siga en primera fila a la hora de la oración y se engalane para recibir a Jesucristo de vez en cuando.

Tú sigue. Nada a ratos sola, para reencontrarte contigo misma. A ratos con quien quieras pero invítame a pasear entre las olas para abrazarnos durante los golpes. Así nos duele un poquito a cada una. Tanto para aprender del camino sin rumbo como para acabar encima del flotador disfrutando de los pequeños rayos de sol del día a día. Sus risas, tus libros, tu familia, tus amigos y tú. Sonríe amiga. Vendrán tiempos mejores. Lo peor ha pasado. Sólo queda ascender hacia la superficie. Es bello respirar. Lo descubrirás pronto. 

POSDATA: Está claro cuál es el mío ¿no?



Regla María Gómez Tejada

domingo, 18 de noviembre de 2012

Contigo

Contigo he aprendido

  • A no juzgarme en exceso
  • Quererme tal y como soy
  • A ver otra dimensión de la amistad
  • Respetar hasta dónde se puede contar
  • Ser como una mirada limpia en el espejo
  • A no quedarme sólo en lo banal de las palabras y leer atentamente en una mirada
  • Que se puede ser vulnerable sin desprenderse de las armaduras
  • A reconocer nuestras debilidades y reírnos juntas con ellas
  • A tener una hermami cuando estoy malita que me diagnostica y sigue el proceso conmigo en la distancia
  • Valores como la paciencia, la dulzura o el compañerismo
  • Tomar decisiones en la vida y elegir con todas las consecuencias
  • A entender mis emociones y darles forma de poesía, haciéndolas siempre bellas (Inolvidable ese momento Odi et amo de Catulo)
  • Contigo todo es bonito, aunque duela
Te quiero amiga. Te quiero Eva Cobos. 

sábado, 11 de agosto de 2012

Pompitas de jabón...¿Renunciar a lo irrenunciable?




Cavilando, cavilando. Semanas que te atropellan a pensamientos. Las circunstancias, el momento histórico, mis propias experiencias…El miedo se agarra como una garrapata que arranco de mis entrañas sin poder evitar dejar la cabeza dentro y sus irremediables consecuencias.

Los años pasan, y aunque en el día a día parece que nada cambia, un día miras atrás y te das cuenta de que todo es muy diferente a lo que una joven idealista había soñado. Lucho contra mí misma porque de repente falta algo que siempre me había acompañado, no sé definirlo, pero ya nada es igual, mis piezas están desencajadas, reconozco que estoy un poco cansada. Y entre golpe y golpe de emociones surge una y otra vez una misma pregunta ¿Cuándo llega el momento de renunciar a algo en lo que siempre has creído? ¿Cuándo decir hasta aquí?

Una buena consejera me dijo una vez que era inasequible al desaliento, afirmación que en aquel momento interpreté como algo muy bueno, me gusta luchar por lo que quiero, siempre he tenido las ideas claras….demasiado. ¿Cómo y por qué cambiarlas ahora?

Y últimamente he renunciado a varias ideas que conformaban el cimiento de mis pensamientos. Yo que pensaba que las cosas podían cambiar, que formando parte de la política podría aportar mi granito de arena para acabar con la oleada de oportunistas y rateros que han gestionado nuestros intereses. Creí que era posible que la ciudadanía dijera ¡basta ya! pero es que somos demasiado cobardes y conformistas como para hacer los sacrificios que todo eso implica.

Y asisto impasible a una clase política que no es capaz de ver que primero hay que mirar hacia adentro antes de poner en marcha ningún cambio, una clase política en la que priman las siglas, el enriquecimiento personal y las ansias de poder. Gentuza que no pasea por la calle y ni se empapa del dolor cotidiano, de la necesidad ajena. ¡Qué pena!

Tema muy distinto es, pero parte de esta crisis de valores, la visión del querer humano. Una etapa en la que cuesta tanto dar un abrazo, acercar tu mano a un hombro, sentir calor. Ahora importa más tener que que ser, follar que amar. Y yo que lo veo todo tan distinto me indigno y me frustro porque un día creí en el amor, en la lealtad, en un proyecto de futuro pero sobre todo en las personas. Me he empeñado mucho en intentar indagar buscando esencias que no huelen a lo que yo pensaba que simplemente no comparten el mismo vivir que yo. Renuncié ¿y ahora qué? ¿Asumo las reglas de este nuevo juego?

Detrás de este texto hay mucho más que me hace preguntarme ¿En qué desembocará todo esto?  No tengo la menor idea, sólo sé que este cúmulo de emociones desordenadas auguran un cambio, lo sé, lo siento, lo presiento.

Eso sí, al margen de las heridas de guerra que te va dejando la vida quiero, deseo y lucharé por no perder la esencia de esa niña soñadora y optimista. Renunciaré a muchas cosas, pero a lo irrenunciable no. Y sueño con seguir haciendo pompitas de jabón para convertir en magia momentos cotidianos.


Regla María Gómez Tejada